El sistema de contratación pública del Líbano fue durante décadas sinónimo de opacidad, un mosaico de discrecionalidad ministerial con poca normalización y todavía menos visibilidad pública. En 2021, en medio de una de las peores crisis económicas de la historia moderna del país, el parlamento aprobó una nueva ley de contratación pública destinada a cambiar eso.
Entender qué ha cambiado desde entonces y qué no es esencial para cualquier empresa que evalúe si el Líbano justifica el esfuerzo. El marco legal es de verdad más moderno que antes. Si la práctica diaria se ha puesto al día es otra pregunta, y conviene responderla con honestidad antes de destinar recursos de oferta a este mercado.
Qué pretendía arreglar la ley de 2021
La nueva ley creó una Autoridad de Contratación Pública central y ordenó el paso a una publicación electrónica y centralizada de las licitaciones, en sustitución del sistema anterior, donde las reglas y las prácticas variaban mucho según el ministerio o la agencia. Sobre el papel, la reforma acercó al Líbano a los estándares internacionales: procedimientos normalizados, criterios de evaluación definidos y, sobre todo, un único punto de publicación en lugar de oportunidades dispersas en anuncios ministeriales sueltos.
La reforma importa por lo que existía antes. Antes de 2021, una empresa que quisiera vigilar las licitaciones públicas libanesas no tenía ninguna fuente central fiable que consultar. Los contratos se adjudicaban con frecuencia mediante procesos con documentación pública mínima. La nueva ley no pretende haber resuelto de golpe la corrupción ni la ineficiencia, pero creó el andamiaje legal e institucional para que un sistema más transparente pueda funcionar con el tiempo.
La realidad que encuentran los proveedores
La reforma sobre el papel y la reforma en la práctica diaria son dos cosas distintas, y la crisis económica e institucional en curso ha frenado el despliegue completo del nuevo sistema. Los proveedores activos en el mercado describen un cuadro mixto: el marco legal y la autoridad central existen, pero la implementación en cada entidad pública, sobre todo a nivel municipal, sigue siendo desigual. La inestabilidad monetaria, la disfunción del sector bancario y las limitaciones generales de capacidad estatal siguen complicando incluso los procesos de compra mejor intencionados.
El encuadre honesto para un posible oferente es el optimismo realista. La dirección de la reforma es genuina y las piezas institucionales son más sólidas que antes de 2021. Pero tratar al Líbano como si ya funcionara igual que un mercado maduro de la UE sería un error. Los tiempos de pago, la ejecución de los contratos y la consistencia del proceso conllevan más riesgo aquí que en mercados más estables del Golfo o de Europa, y los precios y las condiciones contractuales deberían reflejarlo.
Dos categorías de licitación muy distintas
Entender la contratación libanesa exige separar dos fuentes de financiamiento distintas, porque se comportan de forma muy diferente.
Las licitaciones financiadas con el tesoro vienen directamente del Estado libanés, de los ministerios y de instituciones públicas que operan con presupuestos internos severamente limitados por la crisis fiscal del país. El volumen y el valor aquí son reducidos frente a la era anterior a la crisis, y el riesgo de pago es una consideración real.
Las licitaciones financiadas por donantes y organismos multilaterales son otra historia por completo. El Banco Mundial, la Unión Europea, varias agencias de la ONU y donantes bilaterales financian una parte sustancial de las compras de infraestructura, ayuda humanitaria y reconstrucción en el Líbano, canalizadas a menudo por unidades de ejecución de proyectos dedicadas en vez de por los ministerios habituales. Estas licitaciones suelen seguir las reglas de compra del propio donante y no el procedimiento libanés puro, lo que en la práctica implica documentación más clara, pagos más fiables y evaluaciones más cercanas a los estándares internacionales.
Para la mayoría de los proveedores extranjeros y los grandes proveedores locales, las oportunidades con fondos de donantes son la puerta de entrada más fiable al mercado libanés ahora mismo, precisamente porque están hasta cierto punto aisladas de las debilidades del sistema financiado con el tesoro.
Dónde se concentra de verdad la oportunidad
Reconstrucción y reparación de infraestructura. Años de crisis económica, sumados a las secuelas de la explosión del puerto de Beirut en 2020, han dejado necesidades importantes en vivienda, puertos y edificios públicos, buena parte financiada por programas de donantes.
Energía. La crisis crónica de suministro eléctrico ha convertido la inversión en el sector energético, capacidad de generación, rehabilitación de la red y proyectos de energías renovables, en una de las categorías de compra más activas de forma constante, otra vez con frecuencia respaldada por donantes dada la posición fiscal restringida del Estado.
Salud y apoyo humanitario. Las agencias de la ONU y las organizaciones internacionales que operan en el Líbano compran insumos médicos, equipos y servicios en volúmenes relevantes, sobre todo por la presión sobre el sistema público de salud.
Agua y servicios municipales. La rehabilitación de la infraestructura de abastecimiento de agua y de los servicios municipales atrae un interés constante de los donantes por su vínculo directo con la salud pública.
Evaluación realista del riesgo antes de ofertar
Cualquier empresa que considere el Líbano debería sopesar con cuidado el riesgo cambiario, ya que la situación monetaria del país lleva años inestable, estructurar los contratos y las condiciones de pago para contemplarlo, e inclinarse por las oportunidades con fondos de donantes, donde el marco de financiamiento y evaluación queda fuera de las instituciones libanesas puras. Nada de esto significa evitar el mercado. Significa ofertar con los ojos abiertos sobre qué categoría de licitación persigue y poner precio al riesgo en consecuencia.
Seguir las licitaciones del Líbano sin presencia local
La división libanesa entre compras financiadas con el tesoro y con fondos de donantes, combinada con un sistema de publicación central todavía en evolución, hace que la vigilancia manual sea especialmente propensa a errores para las empresas sin gente sobre el terreno. TRINTA lee lo que su empresa vende y presenta a diario licitaciones cruzadas desde fuentes oficiales de contratación pública en África, Europa, Medio Oriente y América Latina, para que las oportunidades con fondos de donantes en mercados como el Líbano se vean desde el primer día y no se descubran cuando el plazo ya pasó.
Preguntas frecuentes
01¿Qué cambió en la ley de contratación pública del Líbano en 2021?
El Líbano aprobó en 2021 una nueva ley de contratación pública que creó una Autoridad de Contratación Pública central y ordenó el paso a una publicación electrónica y centralizada de las licitaciones, en sustitución de un sistema donde las reglas y las prácticas variaban mucho según el ministerio. Acercó el marco legal a los estándares internacionales, aunque la implementación completa en todas las entidades públicas sigue siendo desigual.
02¿Es seguro ofertar en licitaciones libanesas dada la crisis económica?
Depende mucho del tipo de licitación. Los contratos financiados con el tesoro conllevan un riesgo cambiario y de pago relevante por la crisis fiscal en curso, mientras que las licitaciones con fondos de donantes y organismos multilaterales, respaldadas por entidades como el Banco Mundial, la UE y las agencias de la ONU, siguen por lo general reglas y procesos de pago internacionales más fiables.
03¿Qué sectores tienen más actividad de licitación en el Líbano ahora?
Reconstrucción y reparación de infraestructura, inversión energética para atender la crisis eléctrica crónica, compras de salud y ayuda humanitaria, y rehabilitación de agua y servicios municipales son las categorías más activas, con una parte importante financiada por programas de donantes y no por el tesoro interno.
04¿Cuál es la diferencia entre licitaciones del tesoro y de donantes en el Líbano?
Las licitaciones del tesoro las emite directamente el Estado libanés con presupuestos internos limitados por la crisis fiscal, y conllevan más riesgo de pago. Las de donantes se financian con recursos de organismos internacionales y suelen seguir las reglas de compra del propio donante, lo que en general significa documentación más clara y condiciones de pago más fiables.
05¿Tiene el Líbano un portal central de licitaciones públicas?
La reforma de 2021 creó una Autoridad de Contratación Pública destinada a centralizar la publicación electrónica de las licitaciones, dejando atrás los anuncios ministeriales dispersos. El despliegue ha sido gradual por los desafíos institucionales y económicos del país, así que en la práctica las unidades de ejecución de proyectos con fondos de donantes siguen siendo una fuente más constante de información.
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